Todos los lunes de 20 a 22h.

Trabajar entre mujeres nos permite sumergirnos en nuestra intimidad, trabajar la madre, las competencias, la pertenencia, la gratitud…

El trabajo con mujeres surge de la necesidad de encontrar espacios para explorar lo que somos, lo que llevamos dentro de las que antes hemos estado.

Desde hace años que se ha iniciado un círculo de mujeres que se encuentra semanalmente para crecer conjuntamente.

Lugar: Centro Kiona

Fecha: Los lunes de 20 a 22h

Precio: 70 euros

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Testimonios

Nos reunimos en círculo como cada lunes. Cada lunes repetimos el ritual. Cada una escoge su lugar dentro del Círculo. Sentadas esperamos que vayan llegando el resto de mujeres … ya nos conocemos los ritmos, el Círculo comienza durante la espera.
Laura nos recuerda:
No esperamos a que llegue nadie, la vida es aquí y ahora, esto ya está pasando. No antes, no después, aquí y ahora ya está pasando.
Desde la Terapia Gestalt, nada existe sin la experiencia previa de Aquí y ahora. Lo que veo, lo que siento, lo que huelo, lo que percibo, lo que toco … todo está pasando en este preciso momento y me doy cuento.
Esta manera de percibir el instante, hace que lo que vivimos sea único, singular y exclusivamente nuestro.
Con esta consigna hacemos el centramiento, en contacto con la respiración, con el cuerpo, con la música y con la energía femenina preparándonos para compartir cómo nos sentimos.
Sin empujar y dejando fluir, la actitud de Laura nos recuerda que estar y ser es una actitud desprendida de expectativas y en contacto con uno mismo alerta a las sensaciones emergentes.
Esta actitud, nos devuelve a nuestro propio centro, donde no tenemos que luchar ni ceder, solo ser consciente y estar alerta. No debemos hacer nada más.
Esta actitud amorosa y presente es la canción que escuchamos todos los lunes en el Círculo de Mujeres y que nos hace crecer y ser mejor personas.
Y termino con una frase que escuché de Laura en la última reunión de mujeres en Kiona:
Con todos los años que llevo acompañando terapias, cada vez lo tengo más claro: el Amor sana.
Participante
La danza

Juntas, en círculo, cogidas de la mano. Sentimos la música y nos dejamos llevar. El círculo comienza a
girar y los cuerpos no pueden reprimir el movimiento, el baile … la mujer danza.
La energía femenina comienza a hacerse figura. Miradas seductoras, caderas libres, sonrisas y más
sonrisas. El círculo se vuelve danza y la danza expande nuestra energía más profunda desde el cuerpo.
Empezamos a ver cómo cada mujer se transforma en agua, fuego, tierra y aire. Cada mujer se transforma en
madre, hija y abuela. Cada mujer nos enseña la fuerza, la vulnerabilidad, la sensualidad, la ternura, la
valentía.
Es una danza ancestral en todas las fases de la luna. Una danza de vida y de la muerte. Una danza que es
un ciclo.
La bruja, la virgen, la sanadora, la loba, la que da y la que recibe. La danza a la madre tierra, la que nos
sostiene y nos transforma.

Participante
La Rueda es una técnica terapéutica que tiene como objetivo integrar los aspectos emocionales del momento y sacar un aprendizaje, y de ahí es de donde rebrota toda la magia.
Cada vez que nos reunimos en el círculo dejamos todo un conjunto de emociones que acompañan nuestras palabras. Un lenguaje que habla muchas veces de cómo hemos vivido la semana, como nos sentimos con nosotros mismas y con nuestras relaciones, cuáles son nuestras heridas y como nos nutre el amor incondicional del círculo.

La rueda es un momento de compartir y confiar. Todas y cada una de nosotras dejamos en la rueda un trozo de alma, un pedazo de mujer que se regala a todas las demás.

El aprendizaje de la rueda es un ciclo energético. Allí nos damos cuenta que el lo que llora una, lo lloramos todas y lo que hace feliz a una, nos hace feliz a todos.

Lo que dejamos en la rueda nos transforma y transforma el círculo. Esta es la magia.

Participante
La madre

El círculo de mujeres es un reconocimiento a la madre. A la madre que nos parió, la madre que nos Guía al
círculo y la madre que somos cada una de nosotras.
La madre es nuestra fuerza de mujer y de ella nos nutrimos y recibimos el amor incondicional.
La madre nos mira, nos acepta y nos confronta. La madre nos anima y nos reconoce.
La madre nos da vida, nos alimenta, nos acoge en sus brazos y nos canta.
La madre está presente, nos acompaña y nos mima.
La madre mujer por su naturaleza, nos sostiene firmes y nos hace crecer.
La madre nos hace abrir el corazón, es amor, es ternura.
La madre es la rabia que conoce los límites, la fuerza de la fiera, la que protege las crías cuando hay una
amenaza y la que grita ante las injusticias.
La madre es la tierra que da frutos y abunda.
La madre que nos parió, la que Guía el círculo, la que llevamos dentro, la que somos.
LA MADRE, de dónde venimos y en la que nos convertimos.

Participante
Las Brujas.

Laura se sienta, postura meditativa, introduce el centramiento, respiramos y empezamos la Rueda.
Cada lunes intuyo que nos trae alguna sorpresa preparada, una música, un baile, un juego para soltar, un
movimiento para el cambio, un ritual … quién sabe cuántas cosas nos esconde!
Laura, una bruja encarnada y madre.
De repente lo veo muy claro, somos todas brujas, todas movilizando la energía que transforma, todas con un
«AS» bajo la manga.
Una reunión de brujas conectadas, abiertas, receptivas y fértiles.
Con el corazón en las manos, Laura nos invita a vivir desde el amor y la alegría.
Nos entregamos a la luna llena y al fluir del agua. Somos libres, bellas, abundantes, voluptuosas.
Mujeres comprometidas con el cambio que aprendemos de nosotros mismos: las brujas de Kiona, las brujas
que crecen.

Participante