Extret de la tesina de Laura Pont: (pàg 17)

«Después de hacer este repaso por la evolución de la psicología dedicada a la infancia, quiero dedicar un apartado específico a la Gestalt, ya que fue ahí donde le encontré sentido a mi labor basada en el amor como educadora y tutora de niños y adolescentes, así como en mis clases universitarias a maestros, donde me fue muy útil poderles transmitir conocimientos a la luz de lo que para mí iba siendo una filosofía de vida:“La idea de la Terapia Gestalt es convertir a las personas de cartón en personas de verdad. Y además conseguir que el hombre de nuestro tiempo vuelva a la vida y enseñarle a usar su potencial innato, que pueda ser un líder sin ser un rebelde, que tenga un centro en lugar de vivir apoyándose en cosas” (Perls, F. 2001, p.118).

F. Peñarrubia (1998) sintetiza de manera clara los preceptos gestálticos tal como le fueron transmitidos por C. Naranjo, percusor de la Gestalt en España:
“1.- Vive ahora, es decir, preocúpate del presente más que del pasado o el futuro.
2.- Vive aquí, es decir, relaciónate más con lo presente que con lo ausente.
3.- Deja de imaginar: experimenta lo real.
4.- Abandona los pensamientos innecesarios; más bien siente y observa.
5.- Prefiere expresar antes que manipular, explicar, justificar o juzgar.
6.- Entrégate al desagrado y al dolor tal como al placer; no restrinjas tu percatarte.
7.- No aceptes ningún otro debería o tendría más que el tuyo propio.
8.- Responsabilízate plenamente de tus acciones, sentimientos y pensamientos.
9.- Acepta ser como eres” (p.78).

Suscribo la definición de la Terapia Gestalt por parte de muchos autores como una manera de entender la vida, de relacionarse con el otro y con uno mismo, de darse cuenta (awareness) y adquirir conciencia. Una manera de estar presente en el día a día, de responsabilizare de sí, de vivir en el aquí y el ahora y, por ende, una forma de enmarcar la sesión terapéutica ya sea individual o grupal. En palabras de Serge Ginger (2005): “Actualmente, la Gestalt, más allá de una terapia, se presenta como una verdadera filosofía existencial, como un arte de vivir en el auténtico contacto, una manera especial de concebir las relaciones entre las personas, invirtiendo a menudo la perspectiva tradicional: valora la síntesis por encima del análisis, el finalismo por encima del causalismo, y la creatividad y la originalidad por encima de la normatividad” (p.27).
El proceso de formación como terapeuta gestáltico se extiende entre 3 y 4 años. Esto no es porque se tengan que estudiar gruesos libros ni memorizar técnicas complicadas, sino porque consiste en cambiar la forma de entender la vida, de darse cuenta de los propios enganches, de las propias defensas. Es todo un proceso que necesita tiempo para madurar y llegar a dar luz sobre algunos de los temas importantes para cada persona.»